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OBSTÁCULOS PARA LA PROGRESIVA TRANSFORMACIÓN DE LOS HOSPITALES AGUDOS
No es hospital para crónicos: los especialistas demandan una profunda transición clínica

De izq. a dch.: Francisco Javier Valadés, Leticia Nevado, Dámaso Villa, Belén Bermejo y Guadalupe Lozano. (Antonio Camacho)

El hospital no es el mejor lugar para tratar a los pacientes crónicos ni abordar el envejecimiento, pero el cambio requiere una profunda transformación organizativa que encuentra numerosas resistencias
09/06/2017 11:30 h. imprimir


Miguel Ayuso Twitter email


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El debate sobre la necesidad de cambiar el modelo hospitalario, apostando por otro tipo de centros sanitarios más flexibles y menos centrados en los procesos agudos, no es nuevo. Pero como ha quedado patente en el VI Foro de la RSS celebrado en el Hospital de Mérida, hoy por hoy es un asunto de la máxima prioridad.

“Para mejorar el sistema tenemos que ofrecer una continuidad de cuidados e intentar prevenir hospitalizaciones innecesarias”, explica Bermejo
Como ha explicado Dámaso Villa, gerente del Área de Salud de Badajoz, en el debate Obstáculos para la progresiva transformación de los hospitales agudos, “nos encontramos en una encrucijada, el punto donde confluye la sanidad y el dinero. Consume muchos recursos, y naturalmente los ciudadanos deben estar preocupados, primero porque su salud sea buena, pero también porque su dinero se gaste bien, o lo menos mal posible”. Y lo cierto es que el modelo actual, donde los hospitales de agudos siguen concentrando gran parte de la atención sanitaria, no es ni de lejos el más coste-efectivo.

Tal como ha apuntado Francisco Javier Valadés, gerente de Área de Salud Don Benito-Villanueva de la Serena, el 60% de los pacientes que ingresan en un hospital lo hacen debido a una enfermedad crónica, que en la mayoría de los casos podría tratarse de forma más eficaz en otros espacios: “Hay pacientes que se quedan ingresados por cuestiones puramente sociosanitarias. Tenemos que reorientar nuestro paradigma curativo a un modelo orientado a los cuidados, en especializada igual que en primaria”.

Y en este sentido hay una expresión que está en boca de todos: continuidad asistencial. “Partimos de un sistema con una lógica de rescate, para tratar enfermedades agudas. No podemos dejar de lado esto”, señalaba Belén Bermejo, supervisora de calidad del Hospital San Pedro de Alcantara (Cáceres). “Para mejorar el sistema tenemos que ofrecer una continuidad de cuidados e intentar prevenir hospitalizaciones innecesarias que reduzcan costes”.

Los participantes en el segundo debate del foro. (A.C.)


MÁS CARO (Y MÁS PELIGROSO)
Tratar a los enfermos crónicos y a las personas más mayores en un hospital de agudos no solo es más caro, en muchos casos es además más peligroso. “Las complicaciones por infecciones prolongan las estancias y el hospital de agudos se han convertido en el entorno habitual donde fallecen nuestros pacientes”, ha apuntado Leticia Nevado, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Perpetuo Socorro. “La debilidad de los servicios sociales alimenta esta forma de actuar que todos sabemos que es ineficiente y conlleva un riesgo importante para la seguridad de nuestros pacientes”.

“Nos tenemos que centrar en la persona más que en la enfermedad; debemos olvidarnos de curar y preocuparnos por cuidar”, ha explicado Lozano
Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, una media del 8,7% de los pacientes de un hospital presentan infecciones nosocomiales, esto es, infecciones contraídas en el propio centro. Algo que, como apunta Nevado, se podría evitar mejorando los recursos intermedios: camas de media/larga estancia, residencias, hospitales de día, centros de especialidades…

Entre los enfermos crónicos la palabra “cuidar” se impone sobre “curar”. “Las enfermedades no solo matan, cronifican”, asegura Guadalupe Lozano, geriatra del Hospital Virgen del Puerto, Plasencia (Cánceres). “Nos enfrentamos a una población con muchas patologías, pero no nos podemos parar ahí. Tenemos que ir más allá, y hablar de una transición clínica, que acompañe a las transiciones demográfica y epidemiológica: hay que evitar la discapacidad”.

“Nos tenemos que centrar en la persona más que en la enfermedad; debemos olvidarnos de curar y preocuparnos por cuidar”, ha explicado Lozano. “Hay muchos estudios que dicen que en personas mayores la enfermedad no tiene tanta importancia, tiene más importancia el deterioro funcional y los síndromes geriátricos, en un porcentaje altísimo”.

Valadés insistió en la necesidad de realizar profundos cambios organizativos. (A. C.)


TODO CAMBIO TIENE RESISTENCIAS
No son estas cuestiones ajenas a los gestores sanitarios, que tienen claro que los hospitales tiene que evolucionar, dejando atrás el modelo de “centro para todo”, para convertirse en estructuras flexibles, ultraespecializadas, que atiendan los procesos verdaderamente agudos. Y algo está cambiando. Prueba de ello es que, como apuntaba Villa, el número de camas, otrora indicador sacrosanto del músculo de un hospital (y arma arrojadiza entre políticos y gestores), ya no es un dato a tener en cuenta.

Todos los profesionales se agarran como un clavo ardiendo a su papel actual, por miedo a tener otro bien distinto en este nuevo escenario
Pero para reducir los ingresos no solo hay que transformar el sistema sanitario, también la mentalidad de los ciudadanos –“Ellos sienten que ahí es donde mejor están”, asegura Villa– y los profesionales.

Esta transición, asegura Nevado, requiere un enorme cambio organizativo, con su consiguiente restructuración laboral, lo que provoca una “resistencia” de parte de algunos trabajadores. “Por eso creo que hay que centrarse en el cambio de actitud de los profesionales, y eso implica en invertir en formación”, apunta la internista.

Por su parte, Bermejo apunta a la necesidad de incorporar nuevos roles como el de la enfermera gestora de casos, que serviría para “integrar los niveles asistenciales y garantizar la continuidad de cuidados referidos al entorno”.

El problema es que, como apunta el gerente del Área de Salud de Badajoz, todos los profesionales se agarran como un clavo ardiendo a su papel actual, por miedo a tener otro bien distinto en este nuevo escenario: “La enfermera dice que hacen faltan enfermeras, la internista que hace faltan internistas, el geriatra que faltan geriatras.... Tenemos que ponernos de acuerdo, ser menos egoístas. No cabe duda de que hay piezas claves, el problema son los sitios ineficientes del hospital, que no tenemos narices de quitarles importancia para dar espacio a la cronicidad”.