Home » Política sociosanitaria


SE TRATA DE LAS FÓRMULAS DE CONSENSO MÁS VOTADAS
Las 5 medidas que hay que aplicar ya para garantizar la sostenibilidad de la Sanidad

De izq. a dch, Alberto Gimenez, Carlos Moreno y Carlos Arenas, durante la presentación del libro.

La Fundación Economía y Salud ha publicado su libro '100 medidas que mejoran el sector salud en España', elaborado por 140 expertos. Estas son las cinco que se consideran más importantes
16/03/2017 16:04 h. imprimir


Miguel Ayuso Twitter email


Sostenibilidad Economía Gestión Espacio sociosanitario

La Fundación Economía y Salud ha presentado el libro 100 Medidas que mejoran el sector de la salud, que recoge la opinión de 140 expertos que se han puesto de acuerdo para mejorar el sector de la salud en España. “Son medidas que pueden y deben ser aplicadas”, tal como ha asegurado Alberto Giménez, presidente de la Fundación durante la presentación del volumen en Madrid

“Estas medidas deben adoptarse y son compatibles con cualquiera de las visiones que podamos tener”, asegura Giménez
En opinión de Giménez, el Sistema Nacional de Salud (SNS) necesita apartarse de la inestabilidad política y redefinir un acuerdo de consenso. “El libro que presentamos tiene la virtud de huir de planteamientos previos ideológicos y presentar medidas que deben ser aplicadas con independencia del modelo a defender”, asegura el presidente de la fundación. “Podremos estar a favor de una Sanidad Pública gestionada solo y exclusivamente desde lo público o mediante gestión indirecta a través de una colaboración pública o privada o mediante conciertos con empresas privadas, pero en cualquier caso estas medidas deben adoptarse y son compatibles con cualquiera de las visiones que podamos tener”.

Las 100 medidas se agrupan en torno a doce líneas estratégicas pero, tras una votación, se ha elegido un listado de medidas concretas de consenso que, según los expertos que han elaborado el informe, son decisivas para lograr la sostenibilidad del sistema sanitario. Estas son, por orden, las cinco a las que se han concedido mayor importancia:

1. EMPODERAMIENTO Y AUTOCUIDADO DEL PACIENTE


Se ha hablado tanto de poner a las personas en el centro del sistema que la idea se ha convertido en un lugar común que todos se apuntan sin concretar en qué consiste.

Como explica Ignacio del Arco, coordinador del grupo de trabajo que ha estudiado este asunto, el empoderamiento se debe lograr a través del concepto de “atención integrada”: los servicios y recursos de atención deben coordinarse en un proceso de integración dinámica para responder de forma accesible, equilibrada y sostenible a las necesidades de las personas involucradas en ese proceso. No solo el paciente, también los profesionales, familiares y proveedores de los servicios.

El empoderamiento y autocuidado, explica Del Arco, también debe tener presente conceptos que hoy englobamos en torno a la humanización de la asistencia: “En la atención centrada en la persona la participación se traduce también en deseos y expectativas, y en el respeto hacia tu dignidad personal y a tus preferencias o convicciones, independientemente del lugar donde te atiendan”.

2. EVALUACIÓN EXHAUSTIVA DE LAS TECNOLOGÍAS Y DESINVERSIÓN


Según explica Jesús María Aranaz Andrés, “el envejecimiento poblacional y los cambios sociales en relación con los cuidadores principales de pacientes dependientes obligan a afrontar con valentía la atención a la dependencia y cronicidad desde la alta política social y sanitaria, so pena de incrementar la inequidad y reducir la accesibilidad en la atención prestada en función de parámetros distintos a los sanitarios y poner realmente en peligro la sostenibilidad del sistema”.

Conviene establecer un esquema operativo de reinversión a largo plazo, orientado hacia la cronicidad y el envejecimiento
¿Y qué tiene esto que ver con la evaluación de las tecnologías y la desinversión? Mucho más de lo que pueda parecer. El informe elaborado por Aranaz insta a planificar un esquema operativo de reinversión en los centros de agudos, que permita, gracias a la retirada de las tecnologías menos efectivas, seguras y costo-efectivas,  redistribuir los recursos.

Esto permitiría invertir en intervenciones más eficientes, “como, por ejemplo, centros de media y larga estancia, de atención domiciliaria y atención primaria, así como en centros específicos de referencia para algunas patologías complejas”.

En opinión del grupo de trabajo coordinado por Aranaz, conviene establecer un esquema operativo de reinversión a largo plazo, orientado hacia la cronicidad y el envejecimiento.

3. FLEXIBILIZACIÓN DE LA GESTIÓN Y CAMBIOS LEGISLATIVOS


En opinión de Carlos Mur de Viu, no existe una verdadera autonomía de gestión en la sanidad pública. “El reclutamiento de directivos es discrecional dependiendo de la influencia política”, asegura, “lo que provoca una cierta fragilidad de los gestores por el horizonte temporal de las legislaturas autonómicas”. Además, tampoco existen itinerarios formativos de directivos y estrategias de reconocimiento.

Como explica Mur de Viu en el informe del grupo de trabajo que ha debatido esta cuestión, la sanidad está transferida a las comunidades autónomas, pero solo tienen la parte de la gestión destinada a la política de RRHH, “lo cual no puede considerarse gestionar”. Por ello, explican, sería conveniente dotar al Sistema Nacional de Salud (SNS) de un marco reglamentario propio ajeno a la Seguridad Social, en el que el Consejo Interterritorial fuese un auténtico Consejo de Administración del SNS.

4. BUEN GOBIERNO Y BUENA GESTIÓN. TRANSPARENCIA


La cuarta medida de consenso a la que más importancia han dado los 140 expertos reunidos por la Fundación Economía y Salud pertenece también al grupo de trabajo coordinado por Mur de Viu, pero resulta transversal en la totalidad del informe.

Según explica el informe, la transparencia “no es únicamente rendir cuentas, sino mostrar con claridad cómo se ha beneficiado al paciente, al profesional, al contribuyente”. Su objetivo, en definitiva, es servir de herramienta para gestionar mejor.

La transparencia y el buen gobierno deben ser características inherentes en un sector que supone cerca del 40% del gasto de las CCAA
En este sentido, el libro también incide en la importancia del benchmarking, esto es, la evaluación comparativa. “El objetivo a perseguir es crear un espacio donde, con unos indicadores objetivos fijados de antemano, se pongan en común los resultados para favorecer la competencia entre instituciones y aquellas que tengan los mejores resultados, pongan en común los procesos de mejora interna implementados para que se pueda aprender de ellas y entre todos crear un espacio donde se incentive la mejora continua”, explican los autores del informe al respecto.
 
“La transparencia y el buen gobierno deben ser características inherentes en un sector que supone cerca del 40% del gasto (o inversión) de cada una de las CC.AA. españolas”, concluyen.

5. INTEGRACIÓN SOCIOSANITARIA Y TRABAJO MULTIDISCIPLINAR


La integración sociosanitaria está en boca de todos, incluida la actual ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, que ha hecho de la “puerta única de entrada” uno de sus principales objetivos de la legislatura. Pero, pese a las buenas intenciones, poco se ha hecho por avanzar en esta integración, tan compleja como necesaria.

Según el grupo coordinado por Baltasar Lobato Beleiro, la crisis ha paralizado las estrategias de dependencia y otras iniciativas en el ámbito de los Servicios Sociales que suponían un impulso para el sector y ha ralentizado las incipientes estrategias de integración de lo social y lo sanitario.

En su opinión, “hay en el fondo una falta de convencimiento de que una atención integrada, centrada en la persona, no solo es más eficiente y sostenible en el tiempo sino que, a la vez, es más humana”. Por eso, animan a demostrar con el ejemplo que la integración no solo es conveniente, sino también necesaria.