Recuperar el Fondo de Cohesión Sanitaria
Carta del director
por Ismael Sánchez
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11/12/2016 17:47 h. imprimir


El Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley por la que pide al Gobierno que recupere el Fondo de Cohesión Sanitaria, un instrumento financiero esencial para promover la igualdad en el acceso a los servicios sanitarios, pero que fue perdiendo fuelle (fundamentalmente económico) hasta finalmente desaparecer el año pasado.

El Sistema Nacional de Salud necesita un Fondo de Cohesión sí o sí

En realidad, la desaparición del Fondo de Cohesión no fue más que la constatación de una realidad tan negativa como cierta: la falta de equidad en la prestación de servicios dentro de un mismo (es un decir) Sistema Nacional de Salud (SNS). Cuando decidió prescindir de este instrumento, en los Presupuestos Generales del Estado para 2016, el Gobierno del PP pareció enviar un mensaje sincero, pero de efectos demoledores: ya que la equidad es una quimera, por lo menos no vamos a gastarnos más de lo debido en aparentar que la procuramos.

Tal y como está configurado, y tal y como se han ido consolidando sus errores, el SNS necesita un Fondo de Cohesión sí o sí. No por la razón más obvia (que los pacientes reciban la atención sanitaria que precisen, independientemente de que el servicio de salud al que pertenecen la pueda prestar o no) sino también por otra más controvertida: facilitar e incluso posibilitar que el servicio prestado a un ciudadano ajeno no resulte un quebradero de cabeza administrativo cuando no un exceso de gasto, muy difícil de recuperar. Sin mencionar la necesidad de que un país como España disponga de una constelación de servicios de referencia y centros nacionales (por muy mal que les suene a algunos la palabra) que permitan una atención especializada de máximo nivel, con la frecuencia óptima y abierta a todos los ciudadanos, no importa dónde vivan y paguen sus impuestos.

el RENACER DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

Se podrá pensar que el Fondo de Cohesión comenzó a languidecer a la par de los embates de la crisis económica, que no admitían discusión posible. Si gastar menos se convirtió en una obligación, el Fondo no iba a ser precisamente la excepción, y así pasó: un descenso progresivo de la partida disponible, que pasó en unos años de 150 millones de euros a poco más de 2. De ahí a finiquitarlo solo había un paso y el PP, todo sea dicho, no tuvo reparo alguno en darlo.

Ahora bien, es preciso señalar otras razones que seguramente han contribuido a que el Fondo de Cohesión, siendo en teoría indispensable, haya sido en última instancia totalmente prescindible. Entre ellas, la propia dinámica del SNS y del reparto de competencias entre el Estado y las autonomías, planteado en la Constitución y finalmente culminado con los diferentes procesos transferenciales que concluyeron en 2002. Fue sin duda la propia plasmación de la transferencia la que abrió, de par en par, la puerta a la aparición de inequidades.

El Partido Socialista ha sabido estar a la altura de sus grandes aportaciones al sistema sanitario

Porque los nuevos gobiernos sanitarios se esmeraron en aproximar el nuevo servicio público autonómico a sus ciudadanos, pero además tuvieron una turbia inclinación por diferenciarse primero del pasado recibido –el Insalud– y después de los demás organismos con los que, supuestamente, compartían propósito. Nada más lejos de la realidad. Era –y aún es– importante distinguirse porque eso era sinónimo político de logro.

La cohesión, y por extensión el SNS en su conjunto, quedaron desplazados a un segundo plano, empezando por el Ministerio de Sanidad, que se encogió de hombros al constatar las desigualdades crecientes y ser incapaz de potenciar el Consejo Interterritorial para trazar un rumbo homogéneo y común a toda la sanidad española, al menos en los grandes temas. Curiosamente, ha habido excepciones a este desarticulado estado de cosas, pero siempre acompañadas de fondos suficientes –el plan de hepatitis C, por ejemplo– lo que subraya la penosa certeza de que detrás de la inequidad, al final de la falta de cohesión, lo que se esconde es, una vez más, el dinero –en este caso, la falta de él–.

Celebremos pues la iniciativa del Congreso y destaquemos a su principal impulsor, un Partido Socialista que ha sabido estar a la altura de sus grandes aportaciones al sistema sanitario, para recuperar un instrumento que nunca debió desaparecer. Esperemos que el Gobierno del PP, más algún aliado, sepan culminar la recuperación.