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ASEGURAN QUE LA DIFERENCIA ENTRE COMUNIDADES ES ESCADALOSA
¿Ignorancia supina o mala fe? Por qué siguen sin recetarse los nuevos anticoagulantes orales

Foto de familia de los participantes en la segunda edición de Espacio Ictus. (M. A.)

Pacientes y médicos reclaman un mejor acceso a estos fármacos en una jornada organizada por Freno al Ictus. Aseguran que su penetración es escandalosamente inferior a la del resto de Europa
05/07/2017 14:55 h. imprimir


Miguel Ayuso Twitter email


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La literatura científica que muestra que los nuevos anticoagulantes orales tienen grandes ventajas a largo plazo para el paciente con respecto a los antagonistas de la vitamina K –como el Sintrom– es alargada. Pero llegaron en un mal momento. En plena crisis ningún gestor quería oír hablar de recetar fármacos más caros a un abultado grupo de pacientes, pese a que los estudios de coste-efectividad respaldaran su uso.

Pero ahora que la situación económica parece ir a mejor el problema persiste. Y, mientras, miles de pacientes siguen dependiendo de unos fármacos obsoletos, que provocan enormes complicaciones, teniendo en la Farmacia una alternativa mucho más segura y eficaz.  

Los nuevos anticoagulantes orales provocan muchas menos complicaciones que los antagonistas de la vitamina K
Este ha sido el problema expuesto en una nueva edición de Espacio Ictus, un encuentro organizado por la asociación Freno al Ictus con el aval de la Sociedad Española de Neurología, en el que se ha puesto de nuevo sobre la mesa el maltrato que sufren los pacientes de esta enfermedad cerebrovascular que es la mayor causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres.

Los nuevos anticoagulantes orales no solo sirven para prevenir la aparición de un nuevo ictus en pacientes que ya lo han sufrido, además es una herramienta decisiva para evitar que las personas que sufren fibrilación auricular lo padezcan.

“Hay fármacos que se han aprobado con mucha menos evidencia y se recetan más, siendo desde un punto de vista clínico menos efectivos”, ha apuntado Ignacio Fernández Lozano, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología, que asegura que en este sentido su asociación ha fracasado. “Como cardiólogo tenemos que entonar mucho el meaculpa, pues no hemos sabido reivindicar su uso”.

De izq. a dch.: Julio Agredano, Pilar Llamas Sillero, Ignacio Fernández Lozano y Jaima Masjuan Vallejo. (M. A.) 


FÁRMACOS CON MALA PRENSA
A finales del pasado año la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) publicó una revisión del informe de posicionamiento terapéutico (IPT) sobre estos fármacos que, como ha reconocido Fernández Lozano, calló como un jarro de agua fría entre los cardiólogos. El informe reitera los riesgos que entraña el uso de estos tratamientos en la prevención del ictus y la embolia sistémica sin ahondar lo suficiente en sus ventajas.

“Cuando salieron estos fármacos se puso la etiqueta de que eran malísimos y muchos profesionales siguen creyendo que no deben utilizarse”, apunta Masjuan
En opinión de Jaime Masjuan Vallejo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Ramón y Cajal es muy claro lo que está pasando: “Cuando salieron estos fármacos se puso la etiqueta de que eran malísimos, caros, poco seguros, y muchos profesionales siguen creyendo que no deben utilizarse. Hay desconocimiento y miedo a utilizarlos, cuando no hay otro grupo con más complicaciones que los antagonistas de la vitamina K”. Unos fármacos que producen enormes complicaciones, por ejemplo, en las consultas de los dentistas, donde se siguen cometiendo errores fatales.

Posicionamientos como el remitido por la Aemps no ayudan a combatir el recelo existente hacia estos nuevos fármacos, pero tampoco la actitud de muchos profesionales que prefieren no informarse sobre las nuevas alternativas y prefieren lo malo conocido (el Sintrom) que lo bueno por conocer. “La administración es responsable del 60% de los casos en que no se autoriza su uso, pero el resto es un problema de los profesionales que no hacen ese cambio”, apunta Masjuan.

Julio Agredano, presidente de Freno al Ictus y artífice de la jornada. (M. A.)


UN SANGRANTE PROBLEMA DE EQUIDAD
Dado lo expuesto por los profesionales, no es de extrañar  que la penetración de estos nuevos medicamentos en los pacientes anticoagulados españoles esté por debajo del 20%, mientras en los países de nuestro entorno, como Alemania, Francia o Portugal es de casi el 50%. Pero quizás es más preocupante la diferencia en el acceso existente entre comunidades autónomas e, incluso, entre distintas áreas de salud de la misma región.

Pacientes y médicos denuncian que el área 6 de Madrid está negando sistemáticamente la autorización de estos fármacos
Como ha denunciado Juan Manuel Ortiz Carranza, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados (Acam), existe un problema de equidad muy grave entre las distintas comunidades. En Castilla-La Mancha, Castilla y León o Asturias su penetración es de entorno al 40%, mientras en Madrid es de solo el 17%. Pero dentro de esta comunidad hay un caso especialmente grave: el del área 6, que cubre la sierra madrileña.

En esta área, denuncia Ortiz Carranza, “está un inspector al frente que está provocando una mala interpretación del IPT y está negando tratamientos a personas que realmente lo necesitan, dejando en entredicho el buen hacer de los profesionales que se ven a ante la impotencia de que se les rechaza totalmente las

Una fuerte acusación que respalda el secretario general de la SEC, que trabaja precisamente en un hospital del área, apuntando que lo que ha visto negar tratamientos no sabe “si por ignorancia supina o por mala fe”, pero tiene claro que lo que se está haciendo “roza la deontología médica”. “Si esto pasara en Reino Unido ciertas personas no serían médicos hace tiempo”, concluye tajante.

En este sentido critica además que el último IPT, un documento de eminente carácter científico, fuera aprobado con un claro marchamo político. “Es una de las cosas más graves y más absurdas que he visto en un papel de posicionamiento de un ministerio”, ha afirmado Fernández Lozano, que acusa directamente a las presiones que ejerció la Comunidad de Madrid, al “hacer un análisis cortoplacista y economicista puro de una situación sin ningún tipo de argumento científico ni sanitario”.

LA IMPORTANCIA DEL EMPODERAMIENTO
Ni Fernádez Lozano ni Masjuan ocultan su indignación con la situación respecto a estos fármacos y han animado a los pacientes a denunciar lo que está ocurriendo. “En España tenemos el nivel más bajo de denuncias a los profesionales porque tenemos la cultura mediterránea de lo que tiene que ser será”, ha apuntado Fernández Lozano. “Nuestros pacientes están menos informados”.

Un testigo que recogen los pacientes presentes en la sala, que piden una mayor implicación del colectivo. “Es absolutamente posible y necesario que los anticoagulados hagan lo que hicieron los pacientes de hepatitis C”, ha señalado Teresa Torrente López, presidenta de Icam, Asociación Madrileña de Ictus. “Necesitamos pacientes informados que puedan reclamar a sus médicos, porque a su vez estos van a reclamar a los sistemas sanitarios. Se debe establecer una presión que es la que al final hacen que las cosas sucedan”.

De izq. a dch.: Carlos Mateos, José Luis Jiménez Arana, Teresa Torrente López y José Manuel Ortiz Carranza en el debate entre asociaciones de pacientes. (M. A.)  


Un paciente empoderado presiona más a la administración, pero también es su aliado, en tanto en cuanto genera muchas menos complicaciones y, por consiguiente, menor gasto. “Probablemente la adherencia al tratamiento no tenga tanta importancia como en un tratamiento anticoagulante, que de hoy para mañana puede significar el riesgo de tener un trombo, un ictus, un infarto...”, ha apuntado José Luis Jiménez Arana, presidente de la Asociación de Pacientes Coronarios de España (Apacor).

“Consideramos absolutamente vital y necesario que los pacientes se conciencien de su proceso de enfermedad, su proceso vital, y para eso lo mejor indudablemente es no solo tener la experiencia personal, sino también el conocimiento, por eso reclamamos la extensión de las escuelas de salud”,  ha continuado Jiménez Arana. “Necesitamos que la escuela madrileña de salud esté plena, operativa, ya. No podemos seguir esperando más tiempo”.

Al final, como ha señalado Julio Agredano, presidente de Freno al Ictus y artífice de la jornada, “cuanto más gente conozca la situación, más gente hablara del tema y llegará a oídos de quien tiene que llegar”.