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INSTAN A LOS PROFESIONALES A TRABAJAR ESTAS COMPETENCIAS
Expertos señalan que se puede influir en la personalidad para afrontar una enfermedad grave

Eladio J. Collado, Sonia Agut y María Dolores Temprado, miembros del equipo de investigación.

La resiliencia, o capacidad de cada persona para hacer frente a una situación adversa, podría ser la clave para obtener una mejor calidad de vida en pacientes crónicos, según un estudio de las universidades CEU-UCH y UJI
15/03/2017 11:53 h. imprimir


Marta Escavias de Carvajal Twitter email


CEU-UCH UJI resiliencia enterostomía

Los mecanismos psicológicos no son los únicos involucrados en la adaptación de las personas tras el diagnóstico de una enfermedad crónica, sino que además los rasgos de personalidad y la resiliencia (capacidad de adaptación de una persona a una situación adversa) influyen directamente en la forma de afrontar la afección.

Así se desprende de un estudio realizado en pacientes con enterostomía por investigadores de las universidades CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH) y Jaume I (UJI), ambas en de Castellón de la Plana.

Las enfermedades crónicas obligan a los pacientes a vivir durante años con distintas limitaciones y grados de dependencia. Es por este motivo que tras el diagnóstico deben introducir nuevas rutinas diarias de autocuidado e higiene personal que no solo provocan estrés, sino también una alteración de las relaciones sociales, las actividades de tiempo libre y las relaciones familiares.

Trabajando la personalidad
Según el estudio, la manera de afrontar estos cambios viene determinada por la personalidad de las personas. Pero su efecto sobre esta adaptación está mediado por la resiliencia; es decir, “ésta funciona como filtro y se ‘despierta’ tras la vivencia de un hecho traumático”, explica Eladio J. Collado, profesor de la UJI. Los resultados del trabajo se han publicado recientemente en Journal of Health Psychology.

"La forma de ser no determina cómo se va a afrontar el diagnóstico",
apunta Temprado
“La forma de ser de una persona no determina cómo va afrontar el diagnóstico, sino que es la resiliencia la que ajusta esta variable”, explica Dolores Temprado, coautora del CEU-UCH.

A priori, apuntan, no se podría decir que este proceso se puede despertar viéndolo todo de forma positiva, pero sí que es cierto que después de ese cambio de perspectiva de vida, la gente muestra entre otras cosas optimismo.

Ahora bien, matiza Collado, “no hay que pensar mira que bien que ahora me toca vivir un cáncer, sino que se despierta otra forma de vivir la vida en la que posiblemente cambien los valores de la persona”.

orientación a los profesionales sanitarios
El estudio pone de manifiesto que se debería orientar a los profesionales para que trabajen este tipo de competencias y mejorar así la calidad de vida de los afectados.

Básicamente, los beneficios consisten en que el sanitario, generalmente un estomaterapeuta, pueda cribar de una manera precoz a aquellos afectados que por su perfil psicológico pudiesen sufrir un bajo nivel de autocuidados, con una repercusión directa sobre su calidad de vida y esforzarse con ellos trabajando desde la educación o con grupos de apoyo. 

"La gran escuela de la resiliencia es la vida, se aprende
con la experiencia", matiza Collado
En definitiva, se trata de ver “la capacidad que tenemos ante una situación de alto estrés y cómo vamos evolucionando. Es un fundamento dentro de la psicología positiva”, concreta Temprado. Y es que “la gran escuela de la resiliencia es la vida, se aprende experimentando”, matiza Collado.

El estudio también proporciona una herramienta que ha demostrado ser válida por sus propiedades psicométricas, gracias a la cual se establece un punto de partida en las intervenciones médicas y unos objetivos para su posterior evaluación.

Se estima que el 80 por ciento de los pacientes con enterostomía sufrieron cáncer de colon. Por lo general, “son sujetos asintomáticos o con sangre en heces que de la noche a la mañana les operan y tienen un esfínter nuevo. Esto conlleva un cambio de hábitos completo que trastoca todas sus relaciones sociales”, explica Temprado.

El paciente experto es un gran estímulo para reforzar su respuesta a la enfermedad
Estas conclusiones son extrapolables a otras enfermedades crónicas. El siguiente paso en el que trabajan es en el abordaje de la hemodiálisis.

“Estamos estudiando un modelo holístico, que convierta al paciente en experto y autorresponsable de su propia enfermedad”, adelanta Temprado.

Un paciente experto ante todo va a mostrar empatía con el enfermo y su proceso, porque hablan el mismo lenguaje y de experiencias similares. De este modo, la complicidad aumenta y la relación terapéutica está prácticamente asegurada.

Es un gran estímulo para reforzar la respuesta. “Consideramos que es una experiencia que apoyada y guiada por profesionales puede resultar de gran utilidad para todos”, prosigue Collado.