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SEDACIÓN, EXCITACIÓN O EUFORIA SON LOS TRASTORNOS MÁS FRECUENTES
Conducir medicado podría ser igual de peligroso que hacerlo bajo el efecto de drogas ilegales

Piden que se incremente el uso del pictograma en el prospecto sobre el peligro que pueda suponer la conducción. (Istock)

Expertos apuntan que todas las sustancias que afectan al sistema nervioso son un peligro a la hora de conducir, tanto por su acción directa como por las reacciones paradójicas que provocan en el organismo
02/03/2017 13:20 h. imprimir


Marta Escavias de Carvajal Twitter email


Conducción y medicamentos SEMG Semergen

Todo aquello que se ingiere puede producir reacciones en el organismo, incluidos los medicamentos. Tanto es así que a la hora de coger el coche, no solo hay que tener en cuenta la alimentación, sino también si se sigue algún tipo de tratamiento farmacológico. Y es que el efecto de algunos fármacos podría asemejarse, aunque con cautela, al que provocan algunas sustancias adictivas, como son el efecto sedante, excitante o de euforia.

Así lo apuntan expertos consultados por Responsabilidad Sociosanitaria, con motivo de una Jornada sobre medicamentos, drogas y tráfico celebrada en el Colegio de Médicos de Cantabria.

LEGISLACIÓN PICTOGRÁFICA
Al igual que se ha hecho con las cajetillas de tabaco, especialistas exigen que se incremente el pictograma en el prospecto sobre el peligro que puede suponer la conducción si se ingiere un determinado fármaco. Esta petición no es nueva y se indicaba en el Real Decreto 1345/2007, que establecía como obligatoriedad para la industria la incorporación en los envases de un pictograma sobre la conducción, pero parece haber caído en el olvido.

Se deberían
evitar analgésicos narcóticos y antihistamínicos, entre otros fármacos
Aunque el símbolo no prohíbe la conducción, sí recuerda que es recomendable ver las propiedades de cada uno de los pictogramas, ya que se han dividido en tres categorías por colores. Si está en amarillo significa tener cuidado, en naranja tener mucho cuidado y en rojo es sinónimo de ‘peligro, no conduzca’.

Los principales grupos de medicamentos que se deben evitar son los analgésicos narcóticos, ansiolíticos, anticolinérgicos, anticonvulsivantes, antidepresivos, antidiabéticos, antihistamínicos, antiparkinsonianos, antipsicóticos, antitusígenos, hipnóticos, psicoestimulantes y vasodilatadores. 

Todas las sustancias que afecten al sistema nervioso son un peligro, apuntan los expertos
Los efectos que provocan pueden ser muy variados. “Desde sueño, visión borrosa, hipotensión, mareo o euforia hasta otros como alteraciones de la coordinación, movimientos involuntarios, temblor, fatiga, nerviosismo, hipoglucemias o confusión”, apunta Raimundo Pastor, coordinador del Grupo de Trabajo de Gestión del Medicamento de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

Aunque la lista es larga, “el paciente lo que debe tener en cuenta es que cualquier sustancia que tenga efectos sobre la esfera psíquica de la persona es peligrosa para conducir”, añade Fernando Gonçalves, responsable del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). 

En resumen, esgrimen los expertos, todas las sustancias que afecten al sistema nervioso son un peligro, tanto por su acción directa como reacciones paradójicas. Por ejemplo, “la benzodiacepina que es un ansiolítico produciría relajación, pero en según qué pacientes tendría un efecto excitante”, matiza Gonçalves.

Lo mismo ocurre con los antidepresivos, “que pueden llegar a producir estados de euforia e incluso los antihistamínicos que producirían un efecto sedante”, apostilla.

INFORMACIÓN RIGUROSA SOBRE EFECTOS ADVERSOS
En esta línea, es deber del facultativo informar a los pacientes sobre los posibles efectos secundarios. “El médico tiene licencia para prescribir y ellos deben saber qué hacer y sus consecuencias en relación con el fármaco”, advierte Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz. 

"Dedicar más tiempo al paciente facilita la comprensión en la indicación", indica Sánchez
De la misma opinión se muestra Sánchez, “dedicarle tiempo para facilitar la comprensión en la indicación, posología y efectos secundarios de cada fármaco prescrito es una característica del buen hacer profesional”.

A su juicio, este proceso se enriquecería también si las empresas de transporte, que son las que más se pueden ver afectadas, ofreciesen una alternativa laboral temporal segura.

“Los profesionales deben asumir sus responsabilidades en un acto tan complejo y peligroso como es el manejo de vehículo o maquinaria que afecte a su integridad, por lo que deben asesorarse adecuadamente y si es preciso evitar su manejo”, continúa Sánchez. 

Es obligación del paciente autoobservarse al iniciar la terapia para ver sus efectos
Ahora bien, es también obligación del paciente autoobservarse al iniciar un tratamiento. “Cada cuerpo tiene una manera de reaccionar ante un nuevo medicamento.
Aunque no se indique su peligrosidad en el envase, el afectado debe observarse los primeros días para saber en qué y cómo le afecta la nueva medicación pautada”, añade Gonçalves.

Pero no sólo los medicamentos pueden interferir en la capacidad de conducción. Algunas plantas medicinales pueden provocar efectos similares aunque son más difíciles de identificar. “Es difícil saber con exactitud qué principio activo incorpora y en qué dosis”, alerta Sánchez.

Así, las plantas que provocan somnolencia o relajación muscular e incluso disminuyen las capacidades sensoriales también deberían evitarse durante la conducción. Hay que recordar que “no siempre lo natural es sinónimo de bueno”, apostilla Gonçalves.