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ES EL NIVEL IDEAL PARA UN ÓPTIMO ABORDAJE, PERO NECESITA CAMBIOS
Enfermería, continuidad asistencial y asociacionismo de pacientes ayudarán a la atención primaria a manejar mejor la cronicidad

De izq. a dch.: Carlos López Bernáldez, Ceciliano Franco Rubio, Virginia Donado-Mazarrón, Francisco Javier Félix e Isabel Rolán. (Antonio Camacho)

Discrepancias entre los expertos reunidos en el VI Foro RSS sobre el impacto económico de esta nueva orientación que deberían adoptar los servicios de salud
12/06/2017 10:00 h. imprimir


Ismael Sánchez Twitter email


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La atención primaria es el mejor nivel asistencial existente para un óptimo abordaje de la cronicidad, pero sus prestaciones necesitan una profunda reorientación. El papel de la enfermería, la continuidad asistencial y el creciente asociacionismo de los pacientes pueden contribuir poderosamente a que el primer nivel maneje mejor al enfermo crónico y termine consolidándose como la respuesta idónea que los servicios de salud van a dar a esta nueva realidad. Así se ha puesto de manifiesto en el debate El abordaje de la cronicidad desde atención primaria, celebrado en el marco del VI Foro de Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria, que se ha desarrollado en Mérida.

La continuidad asistencial es el propósito de los sistemas, pero la realidad sigue siendo discontinua
Moderada por Ceciliano Franco, director gerente del Servicio Extremeño de Salud (SES), la cita ha servido para entender la notable importancia que Extremadura, como una región especialmente envejecida y dispersa, da a la cronicidad. Seguramente gracias al conocimiento de expertos como Manuela Rubio, subdirectora de Atención Primaria, y de Francisco Javier Félix, responsable de Procesos Asistenciales, convencido del valor intrínseco del primer nivel, “aunque nos hayamos llegado a hacer la pregunta de si el enfermo crónico es más propio del hospital”. A su juicio, la respuesta es no, aunque eso no implica que la atención primaria no pueda y deba mejorar en la calidad de sus prestaciones.

“Primaria necesita más tiempo y mayor autonomía de agenda”, ha comentado Félix, partidario de introducir más indicadores de calidad que de cantidad y de encumbrar la labor de la enfermería. Además, se fija expresamente en el riesgo social del enfermo crónico: “Es tan importante como el problema clínico”, opina, además de reconocer que “no hemos trabajado lo suficiente con los trabajadores sociales”.

La continuidad asistencial es el propósito de los sistemas, pero la realidad sigue siendo discontinua. “Es un problema de toda la vida”, ha confesado con resignación Carlos López, de Semergen Extremadura. “Yo tenía esperanza en que las gerencias únicas pudieran servir para corregir esta situación, pero la verdad es que han sido un fracaso, y para mí una decepción”. Ha insistido por tanto en que, para alcanzar la continuidad, es preciso tener objetivos comunes, por pacientes, no por nivel asistencial o por servicio.

López también fue autocrítico con la escasa sensibilidad social de los sanitarios: “No conocemos los domicilios de los pacientes porque nos hemos instalado en los centros de salud, que es verdad que han sido un gran avance para profesionales y ciudadanos. Nos es más cómodo así, pero la realidad es que deberíamos regresar a las casas de las personas, como hacíamos antes los médicos. Esto se ha perdido ahora y para manejar la cronicidad sería muy positivo recuperarlo”.  

Carlos López, Cecilia Frando e Isabel Rolán durante el transcurso del debate. (A. C.)


UN GIRO NECESARIO
Siguiendo con los pacientes, el ejemplo de la Asociación Oncológica Extremeña, expuesto por su presidenta, Isabel Rolán, ilustra los benéficos efectos de su acción sobre los sistemas sanitarios. “Empezamos hace 20 años, con solo 13 personas. Nos decían entonces que no había más recursos para el cáncer porque los pacientes y las familias no luchábamos lo suficiente. Nos pusimos a ello y la verdad es que hemos mejorado mucho en busca de una asistencia oncológica integral en toda Extremadura”.

“Debemos ser capaces de asignar nuevos roles en un plan de trabajo conjunto, que seguramente afectará a toda la organización asistencial”, subrayó Ceciliano Franco
La discrepancia entre los expertos vino por el lado del dinero. Carlos López insinuó que la cronicidad podría suponer un aumento del gasto sanitario, puesto que ese giro necesario que debe dar el sistema no podría hacerse con los actuales recursos. Sin embargo, Francisco Javier Félix cree que es posible reordenar partidas y aprovechar mejor las capacidades actuales, tanto técnicas como humanas: “No hay que gastar más dinero, hay que reducir bolsas de ineficiencia. Racionalizar el gasto, y no invertir más”. En realidad, cada uno puso voz a dos colectivos obligados a entenderse, pero cuyas diferencias son un clásico del sector: los profesionales sanitarios y los directivos de salud.

Mirando de reojo a los hospitales, Ceciliano Franco terció en el debate para, desde su autoridad como gerente del SES, pedir un cambio a los profesionales en el papel que ejercen. “Debemos ser capaces de asignar nuevos roles en un plan de trabajo conjunto, que seguramente afectará a toda la organización asistencial”, subrayó, para dejar aún más claro el llamamiento de Manuela Rubio para “redistribuir las cargas de trabajo”. En este nuevo escenario irrumpe con fuerza la Geriatría, en una suerte de versión comunitaria, para estar muy pegada al terreno y cerca de la atención primaria. Porque lo que es evidente es que la cronicidad no solo está cambiando la atención primaria, sino también y, quizá con mayor alcance, la especializada.