Estados Unidos mira con envidia al sistema sanitario español
El prospecto
11/05/2017 12:45 h. imprimir


Aunque es la primera economía del mundo, Estados Unidos sigue sin encontrar un modelo sanitario eficaz. El país invierte en sanidad casi el doble que España: dedica a esta partida el 18% de su PIB. Sin embargo, sus resultados en salud dejan mucho que desear: la esperanza de vida de los estadounidenses es la 37ª del mundo, 79 años, muy por debajo de la mayoría de países desarrollados, pero también de vecinos como Cuba o Canadá.  

El gasto sanitario podría consumir casi la mitad del PIB estadounidense en solo 30 años
Como advierte Carolyn McClanahan, planificadora financiera y médico, en una columna en The New York Times, Estados Unidos paga enormes sumas de dinero a las compañías de seguros solo por hacer de intermediarios en el sistema sanitario: los gastos administrativos suponen entre un 25 y un 30% del presupuesto total de sanidad.

En Europa estamos enormemente preocupados por la sostenibilidad de un sistema sanitario que tendrá que enfrentarse a un envejecimiento cada vez mayor, pero en Estados Unidos el problema tiene unas dimensiones estratosféricas. Desde 1960, el gasto sanitario ha crecido cinco veces más rápido que la economía. Como apunta McClanahan, si tenemos en cuenta las predicciones en torno a la inflación, el gasto sanitario podría consumir casi la mitad del PIB estadounidense en solo 30 años. Todo esto teniendo en cuenta que el estadounidense medio va al médico 4,1 veces al año, aproximadamente la mitad que un español y tres veces menos que un japonés. 

Por ello McClanahan anima a los políticos estadounidenses a seguir el ejemplo de otros países como el nuestro: “En la década de 1980, España creó centros de salud comunitarios, financiados por los contribuyentes, ubicados en un radio de 15 minutos de cada ciudadano. Esto mejoró drásticamente los indicadores de salud y proporcionó una buena base de atención primaria para todos en el país”.


Por desgracia, apunta McClanahan, la administración Trump agravará aún más el problema, con una ley, la American Health Care Act, que recorta el gasto sanitario gubernamental, pero solo a base de retirar la cobertura a millones de personas: “El regreso a las condiciones preexistentes [previas al Obamacare] reducirá el costo del seguro para las personas sanas, pero los aumentará drásticamente para las personas con problemas de salud subyacentes”.

La experta se lamenta de que Estados Unidos lleve una década discutiendo cuál es el mejor modelo de aseguramiento sanitario sin abordar el verdadero problema: cómo tener un sistema eficiente, en el que el dinero sirva para financiar la atención sanitaria y la prevención, y no las funciones meramente administrativas. Algo que España logró hace 40 años.