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HAY ALTERNATIVAS A LA EPIDURAL
El dolor en el parto es inevitable, cómo gestionar el sufrimiento que genera es una cuestión personal

De izquierda a derecha, Carlos Fernández, Raquel Miguel, Patricia Barbero y Rodrigo Orozco (Joana Huertas)

Expertos analizan las posibilidades que tienen las futuras madres que quieran aliviar el dolor del parto, y afirman que con una buena información previa siempre habrá un método adecuado para ellas
03/03/2017 12:16 h. imprimir


Leticia Sala Twitter email


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Ginecólogos, matronas y anestesistas se han dado cita en la sede del Instituto de Innvovación y Desarrollo de la Responsabilidad Social Sociosanitaria (Inidress), para analizar cómo ha cambiado la asistencia al parto en las últimas décadas, con la introducción de la anestesia primero y la reciente e imparable ola de instauración en los centros hospitalarios de toda España de los protocolos de parto humanizado.

Así, los expertos congregados han coincidido en señalar que si bien el dolor en el parto tiene una función y es inevitable, lo que sí se puede intentar es aumentar en alguna medida el bienestar de la mujer que así lo desee, que tiene a su disposición un verdadero arsenal de posibilidades farmacológicas y no farmacológicas para mitigar ese dolor.

En opinión de Patricia Barbero, ginecóloga del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, las mujeres llegan al paritorio conociendo las técnicas médicas pero sin información de la función que cumple el dolor en el parto. “El dolor en el parto es un proceso fisiológico, no una patología que hay que tratar. El parto duele por una serie de estímulos físicos que significan muchas cosas, que tienen una función de concentración, de sacar a la mujer de los estímulos externos. La mujer desconoce la funcionalidad del dolor en el parto y como lo desconoce y no entiende por qué el parto duele lo que quiere es aliviar ese dolor”, afirma la doctora Barbero. 

"El dolor en el parto es un proceso fisiológico, no una patología que hay que tratar"
En esta misma línea se manifiesta su colega del madrileño Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Rodrigo Orozco, para quien “El dolor existe y es objetivable, aunque cada mujer lo interprete de manera diferente en función de su escala del dolor, pero nadie debe padecer ningún tipo de sufrimiento en ningún momento del parto. El dolor en el parto es un mecanismo fisiológico que ayuda al bebé a colocarse en la pelvis, a sufrir un proceso de dilatación y a tener un parto natural. Si informamos a la mujer adecuadamente de qué es ese dolor, cómo funciona y luego estamos acompañándola durante todo el proceso, la paciente tendrá una percepción subjetiva menor de ese dolor”.

En opinión de estos profesionales, el problema viene cuando, al hablar del dolor en el parto, nos centramos exclusivamente en la parte física, olvidando que el dolor es una suma de múltiples factores entre los que se incluyen la carga emocional y una parte sociocultural asociada a la vivencia del parto que tienen las mujeres y que pesan mucho a la hora de percibir ese dolor físico que están sintiendo.

“Estamos descuidando esos otros aspectos de toda la vivencia que la mujer tiene asociada al parto. El problema es que la mayoría de los sanitarios no estamos formados en las otras dos vertientes del dolor y lo que intentamos es dar alivio a la parte que más conocemos que es la parte física y que es en la que sí podemos intervenir. Pero no podemos olvidarnos de lo relativo a lo emocional y sociocultural porque la mujer embarazada que viene a parir a nuestros hospitales no es una persona enferma”, apunta la ginecóloga del Hospital 12 de Octubre.

La ginecóloga Patricia Barbero explica la importancia de la formación y la información previas al parto (Joana Huertas)

Además de una mayor formación por parte de los profesionales dedicados a atender a las parturientas, Raquel Miguel, matrona en el Hospital Universitario de Torrejón (Madrid), reclama una mayor información a estas mujeres para que puedan elegir la mejor opción para ellas entre todas las disponibles.

“El mejor método analgésico no tiene por qué ser el más eficaz, sino el que cada mujer decida que se adapta a ella, el que ella decida que es el más adecuado para ella. Pero el momento del parto no es el momento de informarlas y mucho menos de formarlas. Las mujeres deben informarse durante todo el embarazo, hablar con su matrona, con su ginecóloga, con su anestesista y establecer con ellos una relación de complicidad y confianza durante los meses previos a dar a luz”.

Pero además de por una buena información previa al momento de dar a la luz, un parto humanizado pasa por apoyar emocionalmente y respetar las decisiones que esa mujer haya tomado, sean éstas las que sean, tanto por la persona que ella elija para que la acompañe como por el equipo médico que la asista.

La matrona Raquel Miguel explica las alternativas no farmacológicas para aliviar el dolor en el parto (Joana Huertas)


UN recurso convertido en el estándar socialmente aceptado
Entre las múltiples opciones que las mujeres que van a dar a luz tienen a su disposición, probablemente la más conocida es la anestesia epidural, una técnica que consiste en inyectar un anestésico local para conseguir el bloqueo de las terminaciones nerviosas disminuyendo o eliminando así la percepción del dolor y que se utiliza en prácticamente el 80% de los partos vaginales en nuestro país.

Esta técnica, que empezó a introducirse en los hospitales españoles allá por 1998, está especialmente indicada en embarazadas de alto riesgo, mujeres que se prevea que puedan presentar algún tipo de complicación o aquellas en las que haya que realizar alguna maniobra que pueda aumentar el dolor en el parto tanto del bebé como de la madre.

Para Carlos Fernández, anestesista en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “el hecho de saber que puede contar con la anestesia epidural hace que la mujer se desestrese bastante, y cuando a alguna no se la podemos poner, porque llega ya muy dilatada por ejemplo, supone una ansiedad añadida que aumenta su percepción del dolor. Pero es un hecho objetivo que las contracciones duelen y la epidural es la técnica que mejor ayuda a controlar ese dolor. Su principal ventaja es su seguridad. Incluso está demostrado que aumenta el bienestar fetal. Pero lo importante de la epidural no es tanto el durante, sino las ventajas que tiene en el postoperatorio. Y eso por no hablar de las comodidades de la walking epidural”, también llamada epidural ambulante, una evolución de la epidural clásica gracias a la que la futura madre puede moverse libremente durante el periodo de dilatación y participar de una forma mucho más activa en la expulsión del bebé.

Carlos Fernández explica la importancia de la anestesia epidural (Joana Huertas)

Sin embargo, como apunta la doctora Barbero, la epidural ambulante está lejos de ser la norma en los hospitales de nuestro sistema sanitario, “lo habitual sigue siendo postrar a la mujer en una cama. Y el hecho de que la mujer no pueda deambular ni adoptar otras posturas hace que la primera fase del parto, la dilatación, vaya más lenta y que el expulsivo sea más complicado, porque empujan sin sentir nada lo que dificulta la salida del bebé”.

"La epidural ha supuesto una revolución en la atención al parto porque no nos hace  enfrentarnos al dolor de la mujer"
En palabras del ginecólogo de la Fundación Jiménez Díaz “el problema de la epidural está en que es el estándar socialmente aceptado y las mujeres van pensando en ponérsela en cuanto llegan al hospital. Se trata de un recurso más que nos puede ayudar, además de a controlar el dolor, a prevenir muchas posibles complicaciones que se pueden presentar después, pero no se debe poner por sistema”.

Para la matrona del Hospital de Torrejón, “se está estigmatizando a las mujeres que, por las razones que sean, deciden no utilizar esta técnica. Hay mujeres que voluntariamente quieren sentir un mínimo (o un máximo) de dolor para que les sirva de guía y que deben soportar la incomprensión e incluso ciertas presiones tanto por parte del equipo médico que la atiende como de su entorno que no entiende cómo teniendo tantos recursos a su alcance prefieren pasarlo mal”.

Argumento en el que coincide la ginecóloga del 12 de Octubre, que afirma que “la epidural ha supuesto una revolución en la manera de parir de las mujeres pero también en la atención al parto por parte de los profesionales, que nos hace no tener que enfrentarnos al dolor de la mujer, de manera que cuando llega una mujer que efectivamente no se la quiere poner, no voy a decir que sea una molestia, pero es una carga de trabajo muy importante para la matrona y empezamos a sacar a relucir hipotéticas complicaciones que la realidad es que ocurren en un porcentaje muy pequeño de partos”.

Alternativas para vivir el parto con toda su intensidad
Y es que, como dice Raquel Miguel, “hay mujeres que quieren disfrutar de ese dolor, que no lo interpretan como sufrimiento y que quieren vivir ese momento en toda su intensidad, ya que para ellas es el mayor momento de descarga de adrenalina de su vida y lo viven y lo disfrutan como tal”, y que tienen a su disposición un amplio abanico de alternativas que, si bien no van a eliminar totalmente el dolor, sí van a conseguir aumentar el confort de la parturienta.

Entre estos recursos alternativos se encuentra el conocido como gas de la risa, una concentración de óxido nitroso y oxígeno en una proporción del 50-50 que empieza a ganar seguidoras en nuestro país porque relaja y tranquiliza a la madre pero manteniéndola alerta y consciente de todo el proceso.

Habitualmente lo que hace la parturienta es inhalarlo a demanda en el momento en el que tiene la contracción, para aliviar ese pico de dolor y descansando en el momento en el que el útero vuelve a su tono basal. “El hecho de que la paciente controle cuándo lo necesita y lo use sólo en el momento en que ella lo precise también ayuda a que tenga menor sensación de dolor y tenga una percepción más favorable de lo que es parto”, explica Orozco.

El hecho de que la mujer decida cuando lo usa hace del óxido nitroso un aliado para las defensoras del parto natural
A pesar de ser considerada un opción mucho menos intrusiva y bastante más barata que la anestesia epidural, existen factores limitantes como la disposición y la adaptación de los paritorios que dificultan su implantación, ya que su uso está prohibido en espacios sin ventilación adecuada por el riesgo de contaminación al personal sanitario debido al aumento de los niveles de óxido nitroso en el área circulante. Es el caso del Hospital 12 de Octubre, en el que están pendientes de una reforma en el paritorio para poder ofrecérselo a las mujeres que acuden a ese centro a dar a luz, ya que en opinión de Barbero “se trata de una opción muy interesante como analgésico”.

Su principal ventaja es que tiene un tiempo de acción y un tiempo de eliminación muy rápidos y es compatible con un parto perfectamente natural, sin embargo, como explica la matrona del Hospital de Torrejón, “no es para todas las mujeres ni para todos los momentos del parto, ya que mientras algunas sobrellevan todo el proceso de parto con óxido nitroso con altos niveles de satisfacción a otras les provoca una sensación de mareo que las asusta todavía más. Nuestra experiencia es que es un recurso que funciona muy bien no sólo durante la dilatación y el expulsivo sino que lo utilizamos también para suturar o para retenciones de placenta”.

En lo que a las técnicas no farmacológicas se refiere encontramos la aromaterapia, los masajes, el calor local, la neuro-estimulación transdérmica, la acupuntura, la hipnosis, las inyecciones de agua estéril en el rombo de Micaelis o la inmersión en agua. Precisamente dar a luz dentro del agua es lo que más demandan las mujeres que acuden al Hospital de Torrejón para parir. “Las experiencias que tenemos son muy positivas, no solo en el alivio del dolor, sino también en el expulsivo. Tenemos un estudio pendiente de publicación que demuestra que de 300 partos en bañera, todos los bebés tienen unos resultados perinatales iguales o incluso mejores que los que han nacido con epidural”, explica Miguel.

Como ha explicado el doctor Orozco, algunas de estas técnicas aún están siendo estudiadas lo cual no quiere decir que no puedan ser útiles y servir a aquellas mujeres que decidan emplearlas.

El ginecólogo Rodrigo Orozco explica la funcionalidad del dolor en el parto y cómo paliarlo (Joana Huertas)


En definitiva, múltiples y muy variadas opciones para uno de los momentos más importantes en la vida de la mujer que, si cuenta con una buena información previa en base a la cual decidir y con un clima de confianza entre ella y el personal sanitario, conseguirá encontrar la técnica más eficaz para ella.