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LIBERA ESTRÉS Y FORTALECE LOS VÍNCULOS
¿Contar chistes al final de la vida? El humor mejora el ánimo los pacientes en paliativos

La relación entre cuidador y paciente mejora si hay risas de por medio. (iStock)

Una reciente investigación se pregunta qué papel juega el humor en los cuidados paliativos (en hospitales y domicilios). Y sus resultados sorprenden
12/05/2017 12:10 h. imprimir


Miguel Ayuso Twitter email


Cuidados paliativos Final de la vida Psicología

“Siempre que cuento a la gente que soy voluntaria en un hospital de cuidados paliativos, por lo general responden con gran empatía por el trabajo difícil y triste que debo hacer”, explica Frances Shani Parker, autora del libro Becoming Dead Right: A Hospice Volunteer in Urban Nursing Homes. “Creen que estoy cerca de la santidad por aceptar tales tareas deprimentes. Me hace gracia, porque no encuentro el voluntariado difícil o triste”.

“El humor tiene mucho que ver con el tipo de interacciones que comparto con mis pacientes”, prosigue la voluntaria. “La gente dice que soy graciosa, pero mis pacientes terminales son a menudo más divertidos, no sólo conmigo, sino con otros con quienes tienen contacto”.

El 76% de los pacientes que ingresan en paliativos valoran muy positivamente el humor durante su enfermedad
Este testimonio de una voluntaria estadounidense puede resultar sorprendente, pero lo cierto es que el humor juega un papel muy importante al final de la vida. Y puede ser una herramienta tremendamente útil para enfermeros, médicos y cuidadores.

Un nuevo estudio liderado por Stephen Claxto-Olfield, investigador de la Mount Allison University (Canadá), y publicado en la revista American Journal of Hospice & Palliative Medicine, se pregunta qué papel juega el humor en los cuidados paliativos (en hospitales y domicilios). Y sus conclusiones pueden resultar a priori chocantes.

La práctica totalidad de los 32 voluntarios que respondieron la encuesta aseguraron usar el humor de forma frecuente o habitual en sus interacciones con los pacientes. La mitad consideraron además que éste es muy importante o extremadamente importante en su relación con estos.

Los resultados del estudio coinciden con los hallazgos de investigaciones anteriores, que indicaban, por ejemplo, que el 76% de los pacientes que ingresan en paliativos valoran muy positivamente el humor durante su enfermedad.

LOS BENEFICIOS DE UN BUEN CHISTE
Aunque hay quien tiende a exagerar enormemente los efectos que el humor tiene sobre la salud –la idea común de que una perspectiva humorística y positiva de la vida puede tener efectos a largo plazo en la salud no está respaldada por la evidencia científica–, sí está comprobado que puede resultar beneficioso, especialmente en lo relativo al abordaje del estrés.

El humor entre los pacientes terminales y sus cuidadores sirve para rebajar la gravedad de la situación
Reírse libera endorfinas –los populares neurotransmisores que atenúan el dolor y producen una sensación de bienestar–, fortalece el sistema inmunológico, incrementa el riesgo sanguíneo, mejora el estado de ánimo y, algo que es muy importante en este tipo de situaciones, logra que se fortalezcan los vínculos entre personas.

El humor entre los pacientes terminales y sus cuidadores sirve además para rebajar la gravedad de la situación. Según explica Claxton-Olfield en su estudio, citando anteriores trabajos, la muerte es uno de los principales temas de conversación de estos pacientes, pero al usar el humor en este contexto, la charla se vuelve distendida y permite que el paciente tome distancia psicológica respecto a su propio deceso, aunque siga siendo consciente de su condición.  

ROMPIENDO TABÚES
Los voluntarios encuestados explicaron que utilizan diferentes tipos de humor en sus interacciones. Lo más habitual es “reírse de la vida”, seguido del humor de los libros (muchos leen historias divertidas a los pacientes), contar chistes y el humor negro. Curiosamente este último tipo de humor, que podría parecer inadecuado en este contexto, es el preferido por los pacientes a la hora de bromear con sus cuidadores.

El humor negro es el preferido por los pacientes a la hora de bromear con sus cuidadores
El humor, aseguran los voluntarios, puede trabajarse casi con cualquier paciente. El único gran impedimento es el estado de salud de estos. Los pacientes muy enfermos, o cuya condición ha cambiado repentinamente, pueden no ser receptivos a las bromas y son menos propensos a iniciar una conversación humorística.

Es humano pensar que en momentos tan dramáticos como el final de la vida no pueden hacerse chistes, pero lo cierto es que entrar en una espiral de lamentaciones solo empeora la situación y agrava el sufrimiento.

“El resultado de este estudio sugiere claramente que el humor es compatible con la filosofía de los cuidados paliativos”, apunta Claxton-Olfield. “La risa y el apoyo social van de la mano; el humor, si se usa de forma apropiada, cumple uno de los objetivos principales de los cuidados paliativos que no es otro que mejorar la calidad de vida general de los pacientes”.