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CONOCE TODAS LAS ALTERNATIVAS
Los 7 pasos que debe seguir todo paciente para asegurarse de que está siendo bien informado

El consentimiento informado es la base de la relación médico-paciente. (iStock)

Muchos médicos no emplean el suficiente tiempo y esfuerzo en explicar bien los diagnósticos y tratamientos, pero, además, la mayoría de pacientes se resignan a no entender nada de lo que se les está explicando
14/03/2017 13:10 h. imprimir


Miguel Ayuso Twitter email


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La ley de autonomía del paciente define el consentimiento informado como “la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud”.

La obligación de informar en todo momento a los pacientes de la enfermedad que padecen, el tratamiento que van a recibir y las alternativas con las que cuentan para tratar su dolencia, se considera hoy una responsabilidad inherente a la práctica médica. Pero la propia Organización Médica Colegial reconoce que, en demasiadas ocasiones, el consentimiento informado se convierte en un mero acto burocrático: el paciente firma lo que el médico le dice, sin comprender el verdadero alcance de su decisión.

Por mucho que los médicos quieran que todo salga bien, siempre existe la posibilidad de que algo vaya mal
Como explican los doctores de la Cleveland Clinic Mikkael Sekeres y Timothy Gilligan en una interesante columna en The New York Times, “el consentimiento informado en la asistencia sanitaria comúnmente no está tan bien informado. Es más bien un documento que te pedimos que firmes, a petición de nuestros abogados, en caso de que terminemos en un tribunal si algo va mal. Por desgracia, a menudo no se trata realmente de informarte de nada”.

La realidad, como apuntan Sekeres y Gilligan, es que por mucho que los médicos quieran que todo salga bien, siempre existe la posibilidad de que algo vaya mal: “Como oncólogos, tenemos que tratarte con dos, tres o cuatro fármacos de quimioterapia, cada uno de los cuáles tienen distintos efectos secundarios, algunos de los cuáles podrían matarte. O, si somos cirujanos cardiotorácicos, podríamos decirte que te tenemos que abrir el pecho para reparar la válvula cardíaca dañada, y para que eso ocurra necesitarás someterte a una anestesia de la que quizás nunca te despiertes”.

PREGUNTAR NO ES AGRADABLE, PERO ES NECESARIO
La verdad duele y, en la mayoría de ocasiones, es difícil de comprender. Las conversaciones entre médico y paciente muchas veces se limitan a un monólogo del profesional que el enfermo escucha sin entender gran cosa mientras asiente con la cabeza. Al llegar al turno de preguntas no sabe siquiera por dónde empezar. Y los médicos no siempre animan al paciente a que trate de resolver sus dudas.

Los pacientes bien informados son aquellos que toman un rol activo en su enfermedad
“Durante toda una vida viéndoos, os hemos entrenado para que parezcamos impacientes y preocupados si decís que no entendéis algo o tenéis muchas preguntas”, aseguran Sekeres y Gilligan. “Después de todo, estamos ocupados y tenemos más pacientes que ver. La culpa es nuestra”.

Los médicos entonan el mea culpa, pero explican que los pacientes bien informados son aquellos que toman un rol activo en su enfermedad. El consentimiento informado no es verdaderamente informado no solo porque los médicos no empleen el suficiente tiempo y esfuerzo en explicar bien los diagnósticos y tratamientos, sino también porque la mayoría de pacientes se resignan a no entender nada de lo que se les está explicando.

Por ello, Sekeres y Gilligan ofrecen siete consejos para que los pacientes les ayuden a mejorar el proceso comunicativo, y se aseguren de estar siendo correctamente informados:

1. Pide que los médicos usen palabras y términos comunes

Si tu médico usa términos técnicos que no entiendes, pide que te explique en qué consisten. Nadie tiene porque saber, por ejemplo, que es una urostomía, pero si te explican que es una operación quirúrgica que consiste en realizar una apertura en la barriga, para desviar la orina fuera de la vegija y extraer esta mediante un tubo fuera del cuerpo, lo entenderás enseguida.

2. Resume lo que has escuchado

Si tienes dudas sobre lo que te han explicado, lo ideal es que preguntes al médico si lo que has entendido es correcto. Sekeres y Gilligan ponen el siguiente ejemplo. Pregunta del paciente: “Entonces, ¿debo separar las píldoras anticonceptivas en dos y tomar una parte yo y otra mi novio?” Respuesta del médico: “No, eso no es así, debes tomarte toda la píldora”. Los malentendidos son infinitos, así que, ante la mínima duda, lo ideal es preguntar. Tu médico tiene la obligación de responderte.

3. Pide documentos o materiales gráficos

“Todos aprendemos de diferentes maneras y en diferentes pasos”, explican los médicos estadounidenses. “Las copias impresas de información que se pueden estudiar tranquilamente en casa pueden ser más útiles que los pocos minutos de explicación en nuestras consultas”.

4. Pregunta por los posibles escenarios

Al hablar de la posibilidad de que un tratamiento salga mal lo mejor es conocer los porcentajes de éxito. Pregunta a tu médico qué es lo mejor que puede pasar, qué es lo peor y qué es lo más probable. Los datos fríos ayudan siempre a estar bien informado, aunque a veces asusten.

El CI no puede limitarse a pedir al paciente que firme un papel que no entiende. (iStock)


5. Pregunta si puedes hablar con alguien que haya pasado por lo mismo

La figura del paciente experto está cada vez más presente en hospitales y centros de salud. Mantener una charla con alguien que ha pasado por lo mismo por lo que vas a pasar te puede dar una idea mucho más certera de aquello a lo que te enfrentas que lo que pueda contarte el médico, que al fin y al cabo no sabe qué se siente. Los médicos pueden derivarte a asociaciones de pacientes que suelen ofrecer este tipo de asesoramiento.

6. Explora las diferentes alternativas de tratamiento

Casi siempre hay diferentes opciones médicas para tratar uno u otro problema, incluido no hacer nada. Hay casos donde los médicos tienen claro cuál es la mejor opción, pero esto no siempre ocurre y lo mejor es tener en cuenta cuáles son las diferentes alternativas, sus pros y sus contras, y qué aceptación tiene en la comunidad médica la opción preferida por tu médico.

7. Toma notas

Las conversaciones con los médicos pueden ser confusas, no solo por la habilidad de uno u otro profesional para transmitir la información, sino también por el estado de alteración que podemos tener como pacientes, cuando nos enfrentamos a una situación delicada. Por ello, lo ideal es tomar notas, para poder asimilar con calma lo que nos han explicado. Sekeres y Gilligan recomiendan también ir acompañado. La presencia de otra persona puede ser de gran ayuda, explican los médicos, “para hacer preguntas que quizás eres reticente a hacer y ser tu ‘cerebro accesorio’, que ayude a procesar la información que estamos tratando de transmitir”.