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CONCLUSIÓN DE LAS XII JORNADAS FAMILIA Y CUIDADOS PALIATIVOS, DE LOS RELIGIOSOS CAMILOS
España sigue siendo un mal sitio para morir

Las XII Jornadas Familia y Cuidados Paliativos se celebran en el Centro San Camilo, de Tres Cantos (Madrid).

Los avances en la atención a la enfermedad terminal no bastan para alcanzar la equidad de los servicios en todo el Sistema Nacional de Salud
05/10/2017 13:33 h. imprimir


Ismael Sánchez Twitter email


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Los progresivos avances que vienen registrando los cuidados paliativos no son todavía suficientes para que se pueda concluir en que España es un buen lugar para morir. Todavía persiste una gran dosis de sufrimiento que alcanza lógicamente a los enfermos, pero también a sus familias y a los profesionales que los atienden. Las sucesivas leyes autonómicas aprobadas en los últimos años sobre la materia son pasos en la buena dirección, pero no permiten hablar todavía de un Sistema Nacional de Salud donde los cuidados paliativos sean un servicio uniforme y de calidad, al que se pueda acceder en las mismas condiciones independientemente de la comunidad autónoma de origen.

Expertos en sedación paliativa y dignidad en la terminalidad se han reunido con motivo de las XII Jornadas Familia y Cuidados Paliativos que organizan los Religiosos Camilos gracias a su cada vez más influyente Centro de Humanización de la Salud, de Tres Cantos (Madrid). Con su Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte, Andalucía fue la primera comunidad autónoma que legisló al respecto. Fue en 2010. Después se han ido sumando, por este orden, Aragón, Navarra, Galicia, País Vasco, Baleares y el pasado mes de marzo, la Comunidad de Madrid, con una norma de nombre muy similar a la andaluza: Ley de Derechos y Garantías de las Personas en el Proceso de Morir, aprobada además por unanimidad de la Asamblea regional.

Sin embargo, hay todavía muchas comunidades autónomas sin ley específica. Mientras tanto, en el ámbito nacional Ciudadanos ha presentado una proposición de ley para que el Congreso de los Diputados debata una norma de muerte digna cuya aplicación sea efectiva en todo el Sistema Nacional de Salud. Está por ver cuándo y cómo se aprobará, vista la complicada composición de las Cortes Generales actuales y, por qué no decirlo, el delicado momento político actual.


Desde la izquierda, la representante de Obra Social La Caixa, Teresa Pacheco, el alcalde de Tres Cantos, Sánchez Sobrino y José Carlos Bermejo, durante la sesión inaugural.


Así las cosas, España sigue siendo un país en el que “en líneas generales, se muere mal”, según ha afirmado Pablo Sastre, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Centro San Camilo. “La muerte es algo que se sigue escondiendo, es un proceso muy poco satisfactorio que genera mucho sufrimiento “. A su juicio, es mejor hablar de vida digna, y no tanto de muerte digna: “Es ese tramo final de la vida el que debemos procurar que sea el más digno posible, porque cuanto mejor atendamos al enfermo, mejor se sentirá él y también su familia”. De ahí su insistencia en lograr que los avances conseguidos en los cuidados paliativos, “que son muchos y notables en los últimos años”, terminen llegando por igual a toda España, con servicios de calidad en cualquier autonomías, lo que lamentablemente todavía no ocurre.

Los cuidados paliativos son un nicho claro de humanización, reflexiona José Carlos Bermejo, director general del Centro San Camilo. “El cómo se muere en una sociedad es un claro indicador de humanización, que nos enseña que aún tenemos un amplio margen de mejora”. Siguiendo este criterio, la Comunidad de Madrid contempla el final de la vida como uno de sus ejes estratégicos de su Plan de Humanización 2016-2019, según ha recordado Teresa Pacheco, subdirectora general de Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad: “Estamos implementando poco a poco el plan, con avances en la actualización de las guías de duelo, en la detección precoz de duelos complicados o patológicos, la coordinación entre niveles asistenciales, el confort de los enfermos y, sobre todo, en la toma en consideración de sus decisiones”.
Con unos cuidados paliativos correctos, la eutanasia no tendría sentido

Madrid concede a la familia máxima importancia en el abordaje de los cuidados paliativos, según ha explicado su coordinadora regional, Magdalena Sánchez Sobrino. “Los servicios de salud se organizan en torno al paciente, pero las familias también precisan de ayuda. Debe ser cuidadora, pero también poder seguir adelante con la vida de cada uno de sus miembros. Está claro que el final de la vida genera un intenso sufrimiento, pero también podemos posibilitar que sea una oportunidad para la despedida, la reconciliación, restañar viejas heridas...”

“El paciente se mira en los ojos de quien le cuida”, describe Esperanza Santos, médico de atención primaria y partidaria de que los profesionales tengan muy presentes los cuatro principios de Harvey Chochinov para mantener la dignidad del enfermo: actitud, comportamiento, compasión y diálogo. Santos cree que su principal misión en la práctica paliativa es aliviar el sufrimiento: “Creo que es indigno prolongarlo innecesariamente”.

Llegados a este punto, es inevitable que aparezca el término que sigue generando una profunda controversia social: la eutanasia. Fernando Carmona, profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cádiz tiene clara su postura: “Con unos cuidados paliativos correctos, de calidad, la eutanasia no tiene sentido”. De hecho, replica a los que sí están de acuerdo con el suicidio asistido en virtud de la sacrosanta autonomía del paciente, que a su juicio es un derecho mitificado y sobrevalorado: “Parte de algo negativo, como es la figura paternalista del médico. Igual que el médico no puede tomar todas las decisiones, tampoco podemos dejar la responsabilidad en manos del paciente. La autonomía del paciente solo tiene sentido a partir de una propuesta del profesional”.

Las Jornadas se cierran hoy con varios talleres simultáneos y con la lectura del Manifiesto del Centro San Camilo con motivo del Día Internacional de los Cuidados Paliativos.